martes, julio 24, 2007

Terrorismo y crímenes de Estado por acción. No solo por omisión.
Por Juan Cendales


“El Estado debe ser juzgado por no haber tenido voluntad para combatir el terrorismo”: Álvaro Uribe Vélez

Con un aparente y sagaz mea culpa el presidente Uribe pretende sacarle el quite a la responsabilidad histórica, política, jurídica, ética y moral que el Estado y la clase política gobernante tienen por haber construido un régimen político violento y terrorista.

El Estado colombiano no es responsable de terrorismo, de crímenes de lesa humanidad, de genocidio, torturas y otros crímenes solo por omisión o por falta de voluntad.

También, y fundamentalmente, lo es por acción. No por nada permanentemente el Estado está en el banquillo de los acusados en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte interamericana.

Y no es por nada que permanentemente tiene que estar pagando inmensas indemnizaciones al ser señalado como responsable en muchos crímenes de Estado.

El asesinato de los opositores políticos para acallar sus voces de protesta es una vieja tradición del régimen político bipartidista. La masacre de campesinos e indígenas para apoderarse de sus tierras es la fuente de la riqueza de reconocidas y “prestantes” familias.

El desplazamiento por estas razones en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado fue la base de la modernización y desarrollo agroindustrial dl campo. Los sindicalistas toda la vida han sido perseguidos, encarcelados o asesinados.

La masacre de las bananeras ocurrida hace 79 años es una de las expresiones más antiguas de esta historia de terror y muerte que practica el Estado colombiano.

El Genocidio contra la Unión Patriótica expresa el terrorismo oficial de los tiempos modernos.

Los fundadores del Partido Comunista fueron apaleados y encarcelados el mismo 17 de julio que hicieron el mitin fundacional. El movimiento campesino fue siempre atacado a tiros y en el campo colombiano la violencia oficial siempre fue una constante.

Los indígenas han sido exterminados toda la vida con la complicidad abierta y total del Estado. El estudiantado conmemora este año el cincuenta aniversario de la masacre estudiantil del 8 y 9 de junio.

Esta política de terror, de persecución y de muerte fueron las que crearon las condiciones para el surgimiento y fortalecimiento en Colombia de la lucha armada. Por eso la solución está en las vías políticas de negociación y transformación.

Las víctimas del terrorismo de Estado están ausentes, obviamente, del discurso oficial. Están ausentes e ignoradas en la Audiencia que en el parlamento realiza hoy el Partido Liberal. Están ausentes en la mal llamada Justicia de paz y están ausentes en la estatal Comisión de Reconciliación.

Pero existen, lloran, sufren y luchan.

Y no descansarán hasta que haya Justica, Verdad y Reparación.


 
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