viernes, octubre 12, 2007

El pueblo colombiano lleva 48 horas exigiendo la renuncia del presidente Uribe
Comisión Política Nacional de la Coordinación Nacional de Organizaciones Agrarias y Populares de Colombia

Los medios de comunicación moldean la realidad al acomodo del totalitarismo de Álvaro Uribe, ahora las victimarios son presentados ante la opinión pública como las victimas; es decir, los soldados y policías haciendo uso de las armas que la sociedad les encomienda, las emplean arbitrariamente en uso desmedido de la fuerza para reprimir una población desarmada que ejerce sus derechos democráticos.

La realidad diseñada por los medios plantea una infiltración de la guerrilla en la movilización que niega el inconformismo y la decisión del pueblo, tal señalamiento pretende condicionar la siguiente interpretación: la represión es ahora enfrentamiento; y de paso se justifica la crueldad y la brutalidad de la seguridad democrática que se ha ensañado con destrozar las manos de los campesinos e indígenas; el empleo de tácticas de guerra como francotiradores y el uso de explosivos no convencionales, como lo vienen haciendo en el departamento del Cauca.

Esto es posible gracias al respaldo institucional de los consejos de seguridad y las gobernaciones departamentales, pasando por la omisión de los organismos de control que se hacen los sordos ante la crueldad justificada por los medios a través de la tergiversación de la información.

El pueblo colombiano lleva 48 horas exigiendo la renuncia del presidente Uribe por ilegitimo e ilegal, sin que ningún medio exprese las verdaderas razones de esta movilización; ¿por qué? Porque no tienen el coraje de los campesinos e indígenas para cuestionar el régimen y soportar la arremetida de la represión sin caer en la desesperanza.

Hechos como: el desplazamiento de miles de campesinos provenientes de diversos municipios del departamento del Tolima, para sumarse a la concentración que se encuentra acampando en el parque Manuel Murillo Toro, ajustando un grupo de 15000 manifestantes.

Las acciones en el departamento del Valle, como el taponamiento de la entrada al puerto de Buenaventura por más de 2000 campesinos e indígenas del municipio de Buenaventura y del San Juan del Chocó. En la ciudad Santiago de Cali se sumaron estudiantes y viviendistas a la concentración que se realiza e n el kilómetro 7 de la vía al mar.

En el departamento del Cauca, municipio de Santander de Quilichao, corregimiento de Mondomo, se mantienen más de 1500 campesinos e indígenas concentrados en la vía panamericana. En el sur del departamento 1500 campesinos e indígenas continúan su marcha iniciada el 10 de octubre desde el sitio El Encenillo hasta Popayán.

Mujeres y niños en el municipio de Puerto Colombia, departamento del Putumayo, en medio de la militarización de la región se dirigieron a la frontera con el Ecuador.

Más de 2000 campesinos, en el departamento del Huila, intentan llegar por la vía que conduce de la población de Palermo al municipio de Neiva sin poder lograrlo debido a la represión realizada por el ejército nacional.

En el departamento de Cundinamarca en el municipio de Silvania, 17 familias de desplazados ocuparon una finca situada en la vereda La Victoria. Los estudiantes de tres universidades públicas (Nacional, Pedagógica y Distrital) desarrollaron jornadas de protesta en Bogotá.

El desarrollo de tales acciones en el marco de la movilización nacional agraria y popular convocada por la Coordinación Nacional Agraria y Popular de Colombia, deja un balance a la fecha de 15 detenidos; un numero indeterminado de heridos, algunos de gravedad con heridas en la cabeza, otro con riesgo de perder un ojo; tres a quienes debieron amputar dedos de sus manos ; 11 desaparecidos y un gran número de amenazados difícil de individualizar porque los medios de comunicación y los funcionarios del Estado se han encargado de propiciar el escenario para dejar a las comunidades en situación de riesgo al señalarlos como guerrilleros.

La negligencia en la respuesta de los representantes de la comunidad internacional y máximos veedores de la responsabilidad de los Estados frente al Derecho Internacional de los Derechos Humanos como es la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidad se sumó al triste balance frente a las violaciones de los Derechos Humanos.

Comunidades campesinas, indígenas y populares movilizadas superan los 80000 personas, dando ejemplo al mundo de dignidad, reafirmando la grandeza y la firmeza de un pueblo que no se esclaviza en la infamia.


 
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